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Sin Gluten Salud

Dieta sin gluten para adelgazar o para engordar

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¿Una dieta sin gluten adelgaza? ¿Engorda…? ¿Qué hay de cierto? Descúbrelo, nosotros te lo explicamos de manera sencilla. ¡Te sorprenderás!

¿Por qué la dieta sin gluten adelgaza?

Hay personas que se plantean cómo adelgazar con dieta sin gluten porque han oído o leído que otras lo han conseguido.

La explicación es sencilla y complicada a la vez.

Unos datos que son  poco conocidos…

Cuando se describió la celiaquía, se pensó que afectaba a niños y siempre producía pérdida de peso por malabsorción. Pero actualmente se sabe que eso ocurre en la minoría de personas (Newnham, 2017).

De hecho, más de la mitad de los celiacos sin diagnosticar tiene sobrepeso u obesidad. Solo un 15 % está por debajo de su peso normal. La incorrecta absorción de los carbohidratos puede provocar dismetabolismo de de otros nutrientes, como las grasas y, en consecuencia, obesidad (Rizzello y col., 2019), (Stenkula y Erlanson-Albertsson, 2018), (Vivas y col., 2015).

Cuando estas personas se ponen a tratamiento y el intestino recupera su capacidad para absorber correctamente los nutrientes, el peso tiende a normalizarse. Es decir, los que estaban por encima consiguen con la dieta sin gluten bajar de peso. Y viceversa.

Por eso, una gran cantidad de personas notan que adelgazan con la eliminación del gluten de la dieta.

¡Pero eso no es todo…!

Esto te va a interesar ¡seguro!

Lo que algunas personas consideran “estar gordo” o que “les engorda la barriga” no es en realidad “gordura”. Es distensión abdominal por gases. O dicho de manera sencilla, tienen la barriga hinchada (Tonutti y Bizzaro, 2014).

Lo que ocurre es que vivimos acostumbrados a pensar que eso es normal. De la misma manera que creemos que es normal tener heces sueltas o estreñimiento, o digestiones pesadas, de forma habitual o de vez en cuando. Pero no, nada de eso lo es. Son síntomas digestivos porque algo no funciona correctamente (World Gastroenterology Organisation, 2016), (Lionetti y col, 2015), (Ludvigsson y col., 2015).

¿Cuáles son las primeras sospechosas?

La celiaquía y la sensibilidad al gluten no celiaca. De hecho, los científicos han comprobado que muchas personas solo se dan cuenta de que sí tenían síntomas digestivos cuando eliminan el gluten de la dieta y notan la diferencia, en contraste con su situación previa (World Gastroenterology Organisation, 2016), (Lionetti y col, 2015), (Ludvigsson y col., 2015).

Por eso, si una persona quita el gluten y “le adelgaza la barriga”, entonces una vez más hay que pensar en que le estaba perjudicando.

El daño del gluten al intestino y otros órganos, hace que algunos alimentos no se digieran bien. Por lo tanto, fermentan y se producen muchos gases. Al mejorar el intestino, no hay exceso de gases y se te queda “barriga plana” (Tonutti y Bizzaro, 2014).

Y por eso también hay personas que notan que les sirve la dieta sin gluten y sin lactosa “para adelgazar”. La intolerancia a la lactosa y la celiaquía suelen ir de la mano, como te explicamos en nuestro artículo Dieta sin gluten ni lactosa.

En resumen

Como conclusión, se podría decir que si una persona adelgaza al retirar el gluten es porque le estaba perjudicando. Podría ser celiaca o sensible al gluten.

Las diferencias entre ambas enfermedades te las explicaremos en otro artículo. Y ahora pasemos al siguiente punto.

Dieta sin gluten para subir de peso

Esta es la otra cara de la moneda. Si has leído lo anterior, ya sabes la respuesta. De todos modos, te lo vamos a explicar.

Si una persona que estaba por debajo de su peso normal, consigue con la dieta sin gluten aumento de peso, entonces con toda probabilidad es celiaca o sensible al gluten.

¿Puede cualquier persona usar la dieta sin gluten para engordar?

Como ya te habrá quedado claro, son los celiacos sin diagnóstico y peso por debajo del normal los que recuperan kilos.

De hecho, no engordar a pesar de comer normalmente es un signo de intolerancia al gluten. Suficiente por sí solo para que el médico se plantee hacerte las pruebas de celiaquía. Aunque la “sabiduría popular” lo atribuye a que es “su metabolismo”: “¡qué suerte que no engorda, con lo que come!”. O a que es genético porque “es igual que su padre” “es como su tía”… (Lebwohl y col., 2018).

Sí, puede ser genético, pero por otro motivo: porque sea celíaco sin diagnóstico. Como su padre, o su tía… Porque la enfermedad celíaca es de base genética. Y entre el 85 y el 90% de los celiacos sigue sin reconocer (Lundin y Wijmenga, 2015).

Precisamente, cuando se diagnostica un celiaco en una familia, aparecen muchos más. Pero claro, solo si se les hacen todas las pruebas. Y se interpretan correctamente. No basta un análisis de sangre con los anticuerpos frente al gluten. ¿Por qué? Porque son negativos en la mayor parte de celiacos.

Pero yo he leído que la dieta sin gluten engorda en los celiacos

En primer lugar, está lo que explicábamos en la sección anterior.

Además, las personas celiacas no diagnosticadas con frecuencia adoptan instintivamente una dieta rica en calorías. Esto es debido a que su organismo necesita compensar la deficiente absorción. Pero si ese comportamiento alimentario continúa tras iniciar la dieta sin gluten, corren el riesgo de desarrollar obesidad y síndrome metabólico. Esto ocurre especialmente durante el primer año después del diagnóstico (Ludivigsson y col., 2016).

A esto se suma que, en algunos casos, especialmente cuando el diagnóstico se ha demorado mucho y a pesar de la hacer la dieta sin gluten, persisten ciertas complicaciones de la enfermedad celíaca que predisponen al sobrepeso y la obesidad. Entre ellas se incluyen trastornos de la vesícula biliar, insuficiencia pancreática exocrina, aumento de la permeabilidad intestinal, sobrecrecimiento bacteriano intestinal, hígado graso no alcohólico, intolerancia a la lactosa y alergia a la leche (Lebwohl y col., 2018)​, (Farnetti y col., 2014).

Asimismo, como cualquier persona con dieta normal, puedes engordar si tu alimentación no es equilibrada; y si en lugar de comer alimentos naturales, te excedes con productos procesados. Especialmente los niños abusan de su consumo (See y col., 2015), (Lamacchia y col., 2014), (Penagini y col., 2013).

Es cierto que determinados alimentos industriales que sustituyen a los que tradicionalmente se hacen con trigo, contienen mayor cantidad de grasas e hidratos de carbono. No obstante, desde 2017 se está notando una tendencia de mejoría nutricional de estos productos (Melini y Melini, 2019).

Es cuestión de elegir bien los alimentos, dar preferencia a los naturales y combinarlos adecuadamente. Ni más ni menos que lo que tiene que hacer cualquier persona (Penagini y col., 2013).

Pero… ¡mucho ojo!

Como te explicamos en el artículo sobre la dieta sin gluten, no se debe empezar sin haber hecho primero las pruebas de diagnóstico para celiaquía (National Institute for Health and Clinical Excellence, 2015).

Todas menos la genética se falsearían. Y eso te impediría o dificultaría mucho saber si tienes enfermedad celíaca.

¿Entonces es peligroso?

La dieta sin gluten no es peligrosa. En absoluto. Es sana y normalmente, equilibrada (Elli y col., 2017).

Lo peligroso es no seguirla de manera estricta y mantenida de por vida si eres celiaco (World Gastroenterology Organisation, 2016), (National Institute for Health and Clinical Excellence, 2015).

¿Por qué? Porque las transgresiones mantienen la enfermedad activa. Eso implica que podrías desarrollar complicaciones de salud que pueden ser muy graves. Entre ellas, cánceres, otras enfermedades autoinmunes, trastornos neurológicos, enfermedades cardiovasculares y osteoporosis (Ciaccio y col, 2017), (National Institute for Health and Clinical Excellence, 2015), (Nadhem y col., 2015), (Han y col., 2015), (Hadjivassiliou y col., 2014), (Tommasini y Ventura, 2011), (Hourigan, 2006).

Y aunque todavía una parte de la comunidad científica no lo tiene claro, hay pruebas que indican que también sucede lo mismo en los sensibles al gluten. Por lo pronto, se ha comprobado que en muchas personas los trastornos neurológicos relacionados se reactivan con exposición a trazas. Las trazas son cantidades mínimas. Incluso hay personas que no toleran las que se permiten en los productos etiquetados “Sin Gluten”, que son 20 ppm (20 partes por millón) (Volta y col., 2019), (Hadjivassiliou y col., 2002).


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