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Sin Gluten Salud

Alucinaciones, Psicosis y Gluten: 2 casos REALES

Dos casos claros de alucinaciones / psicosis causados por la ingestión de alimentos con gluten han sido recientemente documentados por los científicos. No son los primeros. Diversos estudios previos sugieren la relación entre la sensibilidad al gluten y síntomas psicóticos. Según los expertos que los siguieron y revisaron, confirman una nueva entidad denominada “psicosis por gluten” (Catassi, 2015), (Lionetti y col., 2015), (Genuis y Lobo, 2014).

Son historias sobrecogedoras, que a buen seguro no te dejarán indiferente. Por ello, te las reproducimos aquí con detalle y te proporcionamos los enlaces a los documentos originales (en inglés).

No te pierdas las conclusiones de los expertos. Resultan muy reveladoras.

Seguramente, también te dará mucho que pensar ver los diagnósticos iniciales que ambas pacientes habían recibido e imaginar cuál habría sido su futuro, de no haber tenido la suerte (aunque tarde) de recibir una buena asistencia. Sencillamente, estremecedor…

Alucinaciones / psicosis por gluten en una joven desde niña

En 2014, Genuis y Lobo publicaron el caso de una joven con problemas psiquiátricos causados por la sensibilidad al gluten no celíaca (Catassi, 2015), (Genuis y Lobo, 2014).

La madre relató que había sido un bebé con cólicos, pero saludable.

Sin embargo, alrededor de los 4 ó 5 años de edad, la niña comenzó a experimentar problemas gastrointestinales recurrentes. También, frecuentes alucinaciones visuales y auditivas.

La niña recuerda que, prácticamente a diario, “veía seres y, a veces, escenas enteras, que nadie más veía”. Para ella, estas alucinaciones eran indistinguibles de la realidad. Incluso se estiraba para tocar a los diferentes personajes. No se daba cuenta de que no eran reales.

La naturaleza de las alucinaciones era muy variable. Algunas se repetían frecuentemente y muchas involucraban interacción por su parte.

En ocasiones, en sus alucinaciones veía a un niño rubio de 8 años llamado Tommy. La paciente creía que era un nene que su madre había abortado.

Otras veces, veía fantasmas y hadas coloridas que se comunicaban con ella y dormían en los árboles junto a su ventana.

También tenía alucinaciones terroríficas con criaturas horribles cubiertas de quemaduras y forúnculos, que la amenazaban con torturas interminables.

A veces se basaban en escenas religiosas, en las que se solicitaba que ella hiciera algo. Por ejemplo, recuerda haber visto hermosos y elaborados banquetes en el cielo con copas de cristal brillantes. Y haber escuchado la voz de Dios pidiéndole que hiciera tareas específicas, aunque aparentemente al azar. Por ejemplo, plantar tres plantas en una parte concreta del jardín.

Las alucinaciones, así como los síntomas gastrointestinales, continuaron durante toda su infancia y adolescencia. Como consecuencia, tuvo que faltar a clase frecuentemente. Le provocaban serios problemas para concentrarse, estudiar y relacionarse con otros niños. No obstante, consiguió iniciar la carrera universitaria.

Sus síntomas abdominales fueron diagnosticados por un médico como “síndrome del intestino irritable”.

Se le descartó la enfermedad celiaca al presentar anticuerpos negativos en sangre (anti-transglutaminasa tisular). No se le realizaron biopsias duodenales.

Después de asistir a conferencias de nutrición, conoció la existencia de la sensibilidad al gluten no celiaca. Gracias a ello, decidió iniciar la dieta sin gluten.

Desde ese momento, sus síntomas gastrointestinales y alucinaciones desaparecieron por completo. Por primera vez en su vida, fue capaz de concentrarse de manera mantenida. Y esto hizo posible que terminara la carrera de biología y encontrara trabajo.

Por lo tanto, la chica decidió continuar la dieta sin gluten.

Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, ocasionalmente experimentó contaminaciones involuntarias con gluten. Como consecuencia, reaparecerioron claramente sus síntomas anteriores, incluidas vívidas alucinaciones, dolor abdominal intenso y una completa desorientación. La desconexión con la realidad le impedía reconocer a las personas y el entorno familiar.

La exposición al gluten en cada caso consistió en trazas contenidas en alimentos contaminados. Nunca fueron transgresiones intencionadas con ingestión copiosa de gluten.

Los síntomas comenzaban siempre durante las 3 a 5 horas posteriores a la contaminación. Empezaban a disminuir a las 24 horas. Y tardaban entre 2 y 3 días en desaparecer completamente, siempre y cuando mantuviera la dieta sin gluten estricta.

Por ejemplo, en una ocasión se contaminó con avena con gluten. Tres horas después, comenzó a ver “extraterrestres” en las pantallas del ordenador del trabajo y creyó que habían atado un oso de peluche en alguno de los cables. Por ello, empezó a desenchufar muchos de los aparatos de la oficina, para rescatar al peluche. Estaba completamente desorientada y desconectada de la realidad, sin reconocer siquiera a su novio.

La paciente rechazó reintroducir el gluten para realizar las pruebas de enfermedad celíaca con fines de investigación. Ella tenía claro que se mantenía completamente bien siempre y cuando hiciera dieta sin gluten estricta.

Alucinaciones / psicosis por gluten en una joven desde niña: conclusiones de los expertos

Los especialistas que atendieron a la niña concluyen que se trata de un caso claro de sensibilidad al gluten (Genuis y Lobo, 2014).

Apuntan que la literatura científica contiene numerosos informes de hechos similares, donde síntomas inexplicables mejoran significativamente, e incluso se resuelven por completo, mediante la dieta sin gluten.

Por lo tanto, señalan que los médicos deberían evaluar la presencia de una enfermedad celiaca no diagnosticada cuando se enfrentan a síntomas físicos que no se han explicado de otra manera.

Y si las pruebas para celiaquía son negativas, considerar y evaluar la posibilidad de una sensibilidad al gluten no celiaca mediante la retirada estricta del gluten de la dieta.

Alucinaciones / psicosis infantil por gluten en una niña de 14 años

En julio de 2015, Lionetti y col. publicaron el caso de una niña de 14 años con síntomas psicóticos por consumo de alimentos con gluten (Catassi, 2015), (Lionetti y col., 2015).

La niña nació por parto normal y su desarrollo y crecimiento infantil fueron normales.

Su madre tenía tiroiditis autoinmune.

La niña se encontraba bien hasta aproximadamente los 12 años, cuando después de un episodio de fiebre (mayo de 2012) se volvió cada vez más irritable, empezó con dolores de cabeza a diario y dificultades de concentración.

Al cabo de un mes, sus síntomas empeoraron. El dolor de cabeza se volvió muy intenso,  empezó a tener problemas para dormir, alteraciones del comportamiento, apatía, crisis de llanto sin motivo y bajada del rendimiento escolar. La madre le notó una fuerte halitosis, que nunca antes había tenido.

La niña fue derivado a una clínica ambulatoria neuropsiquiátrica local, donde le diagnosticaron un trastorno somático. Por lo tanto, le prescribieron un tratamiento con benzodiacepinas (fármacos psicotrópicos para el tratamiento de la ansiedad).

Al cabo de dos meses, los síntomas psiquiátricos empeoraron. Comenzó a tener alucinaciones complejas, de naturaleza variable, que la niña no podía distinguir de la realidad.

Las alucinaciones consistían en escenas vívidas. En unas ocasiones implicaban a miembros de la familia, a los que la niña veía discutiendo. En otras, veía gente que salía del televisor y la perseguía para asustarla. También experimentaba alucinaciones hipnagógicas en la cama (alucinaciones auditivas, visuales o táctiles que se producen poco antes del inicio del sueño).

Asimismo, presentó pérdida de peso (alrededor del 5% de su peso) y síntomas gastrointestinales, como distensión abdominal y estreñimiento intenso.

En este punto, fue ingresada en una sala psiquiátrica. Se le realizaron exámenes físicos y neurológicos muy completos (incluyendo TAC cerebral y monitor Holter), así como análisis de sangre para descartar enfermedades metabólicas, infecciosas y autoinmunes, que fueron normales. Los únicos parámetros anormales fueron los anticuerpos anti-tiroideos (anti-tiroglobulina y anti-tiro peroxidasa).

Los anticuerpos específicos de enfermedad celiaca (anti-transglutaminasa y anti-endomisio), así como los anticuerpos anti-gliadina, estaban todos dentro del rango de la normalidad.

Los médicos sospecharon encefalitis autoinmune y pusieron a la niña a tratamiento con esteroides, que solo consiguieron una mejoría parcial de los síntomas. La niña no recuperó la normalidad. Continuó con apatía emocional, pobreza del habla, retraimiento social y abandono personal.

En septiembre de 2012, poco después de comer pasta, desarrolló un cuadro de llanto inexplicable, confusión, ataxia, ansiedad intensa y delirio paranoico.

Fue atendida nuevamente en la unidad psiquiátrica, donde sospecharon una recaída de la encefalitis autoinmune. Por ello, iniciaron un tratamiento con esteroides endovenosos e inmunoglobulinas.

Durante los siguientes meses, la niña tuvo que ser hospitalizada en repetidas ocasiones por reaparición de crisis psicóticas.

Se le realizaron varias pruebas, incluyendo resonancia magnética cerebral y de la médula espinal, punción lumbar y examen del fondo de ojo, que fueron todas normales. Los electroencefalogramas confirmaron actividad lenta bilateral.

Las pruebas de laboratorio revelaron anemia microcítica leve con niveles bajos de ferritina y un ligero aumento en los valores de calprotectina fecal.

En septiembre de 2013 presentó un cuadro de dolor abdominal intenso, asociado con debilidad general, habla lenta, depresión, pensamiento distorsionado y paranoico e ideas suicidas, hasta un estado de pre- coma.

Los médicos sospecharon un trastorno psicótico fluctuante y prescribieron a la niña un tratamiento con antipsicóticos, sin resultado.

En noviembre de 2013, debido a los síntomas gastrointestinales y una mayor pérdida de peso, consultaron con un nutricionista. Este recomendó una dieta sin gluten para aliviar los síntomas digestivos.

Inesperadamentemente, al cabo de una semana de iniciar la dieta sin gluten, tanto los síntomas gastrointestinales como psiquiátricos mejoraron drásticamente. Por ello, continuó con la dieta sin gluten.

A pesar de todas las precauciones, la niña se contaminó accidentalmente con trazas de gluten en alguna ocasión. Eso hizo que reapareciera la psicosis. Los síntomas psicóticos se desarrollaban aproximademante a las 4 horas desde la ingestión inadvertida de gluten. Tardaban de 2 a 3 días en desaparecer completamente.

En abril de 2014, fue atendida en consulta externa de gastroenterología pediátrica por sospecha de sensibilidad al gluten.

Los exámenes anteriores excluyeron la enfermedad celiaca porque los anticuerpos en sangre fueron negativos, si bien no se realizaron biopsias duodenales.

Los gastroenterólogos pediátricos realizaron pruebas para evaluar una posible alergia al trigo, que fueron negativas.

Por lo tanto, decidieron realizar una prueba de provocación doble ciego con píldoras indistinguibles que contenían harina de trigo o harina de arroz. Doble ciego quiere decir que ni los médicos ni la paciente o sus padres sabían en el momento qué estaba tomando. Esto evita efecto placebo o nocebo y asegura la fiabilidad de los resultados.

Durante la administración de las píldoras con harina de arroz, la niña no desarrolló ningún síntoma. En cambio, las píldoras con trigo le provocaron tres episodios de alucinaciones graves, trastornos del estado de ánimo, poca concentración, dolor de cabeza, fatiga, halitosis y distensión abdominal.

Después de la provocación con gluten, tanto los anticuerpos específicos de enfermedad celiaca, como las pruebas de alergias alimentarias del tipo IgE y las biopsias duodenales estaban dentro del rango de la normalidad. Solo elevaron los anticuerpos anti-gliadina de clase IgG y la calprotectina fecal.

Los padres decidieron que la niña continuara con dieta estricta sin gluten. Gracias a ello, todos sus síntomas desaparecieron al cabo de una semana. En un mes, los anticuerpos anti-gliadina y la calprotectina fecal se negativizaron y los niveles de ferritina en sangre mejoraron.

Volvió a consulta con los especialistas en neuropsiquiatría que la habían atendido. Estos confirmaron la ausencia de síntomas y retiraron progresivamente los fármacos antipsicóticos, sin ningún problema.

La niña se mantuvo asintomática únicamente con la dieta sin gluten. En palabras de su madre, volvió a ser una “niña normal”.

Alucinaciones / psicosis infantil por gluten en una niña de 14 años: conclusiones de los expertos

Los especialistas que atendieron a la joven concluyen que los síntomas psicóticos en este caso están clara e indudablemente relacionados con la ingestión de gluten. Por lo tanto, se encuadra como sensibilidad al gluten no celíaca (Lionetti y col., 2015).

Señalan que, de no conocerse la existencia de la sensibilidad al gluten no celíaca, esta niña habría sido una más de las personas diagnosticadas como “paciente psicótico” que reciben tratamiento de por vida con medicamentos antipsicóticos.

Asimismo, enumeran diversos estudios previos que sugieren la relación entre el gluten y la psicosis, y concluyen que este caso confirma que:

  • Los trastornos psicóticos pueden ser una manifestación de la sensibilidad al gluten no celiaca.
  • Los síntomas neuropsiquiátricos pueden afectar también a niños con sensibilidad al gluten no celiaca.
  • El diagnóstico es difícil y muchos casos pueden permanecer sin diagnosticar.

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